Se fugó uno de los acusados y tres veces debió postergarse la audiencia final -una a causa de una dolencia física en la presidenta del Tribunal. Estos y otros problemas marcaron el transcurso del debate oral que empezó el 14 de febrero y en el que están acusados Luis Rafael Piccinetti y Silvia Raquel Lai por el crimen del agricultor tranqueño Eduardo José Salas, ocurrido en 2007.

A pesar de los tropezones, no exentos de polémicas por la fuga de Piccinetti, a quien nadie custodiaba, el juicio se reanudará mañana a las 9 en la sala mayor del Palacio de Tribunales. Sólo Lai, viuda de la víctima, estará presente en el debate para escuchar los alegatos y la sentencia.

"Nos vamos a presentar. Mi defendida se somete al proceso. Ya estamos en situación de ir cerrando el caso. Tengo permanente contacto con ella y está esperando que se tome una decisión", le contó a LA GACETA Miguel Pedernera, abogado defensor de la imputada.

Mientras tanto la Policía dice que hace lo imposible para dar con el paradero del otro acusado, que está prófugo desde el 21 de febrero. Ese día, el presunto homicida debía presentarse a oír los alegatos de la fiscal de Cámara Marta jerez de Rivadaneira, de los defensoresy finalmente el veredicto de los jueces. Pero no apareció por lo que los miembros de la Cámara Penal IV de la sala Penal de Tribunales, María del Pilar Prieto, Horacio Lázaro Villalba y Marta Cavallotti, lo declararon en rebeldía y ordenaron su captura a nivel nacional.

Sin embargo, en este juego del "ladrón y el policía", Piccinetti saca ventaja y sigue escondido. El viernes 18 le dijo a LA GACETA, que se iría a pescar a el dique El Cadillal con un grupo de amigos. Desde entonces le perdieron el rastro. La Justicia tenía diez nuevos días hábiles para detenerlo sin que el juicio en su contra quedara invalidado. La audiencia recomenzó el diez de marzo, pero la presidenta del Tribunal estaba enferma, por lo que el debate se pospuso otros diez días y debe reiniciarse mañana, aunque todo indica que Piccinetti no aparecerá. "Todavía no lo podemos localizar y no manejamos nuevas hipótesis", precisó una fuente policial. Otro informante agregó: "Se investigó en Buenos Aires, en Salta y en Jujuy. Todo el mundo sabe quien es Piccinetti, nos sirve la sugerencia de la gente. Nos llaman para decir que esta en un bar, en un pool, ya lo ven en todos lados", contó. Roberto Flores, abogado defensor del evadido de la Justicia, manifestó que todavía no pudo comunicarse con los familiares del otrora dueño del primer gimnasio en Trancas. "Quiero verlos para no perder el contacto. Voy a estar junto al banquillo del acusado. Sigo defendiendo a mi cliente", dijo el letrado a LA GACETA. Según lo establece la ley, el debate oral y público ya no puede postergarse más. De lo contrario quedará invalidado y empezará de nuevo. De acuerdo a la hipótesis de la fiscal de Instrucción Adriana Giannoni, los sospechosos eran amantes. Siguiendo esta versión de los hechos, Salas descubrió la infidelidad de su esposa y tuvo una discusión con Piccinetti. Dos días después, los acusados ultimaron al agricultor en su dormitorio, dice la investigación. El cadáver mostraba profundas lesiones en la cabeza. Habría fallecido luego de recibir reiterados golpes con un elemento pesado y metálico.

Durante el allanamiento policial que se llevo a cabo en el gimnasio que regenteaba el dandy, un día después del brutal hecho, los investigadores secuestraron un pantalón, una campera y un par de zapatillas que tenían manchas de sangre perteneciente a la víctima. También se incautaron de una mancuerna que, según determinó la pesquisa posteriormente, tenía adherido cabello similar al de Salas.